Mindset
October 28, 2021

Motivos para mostrar la creación de tu startup

Esto es algo a lo que vengo dándole hace un buen tiempo al coco. ¿Por qué tan pocos emprendedores se deciden a compartir su proceso creativo? Me refiero a lo siguiente: se te ocurre una idea para una startup, y la mantienes en secreto, hasta que llega el día del lanzamiento. ¿Por qué?

Más allá de intentar explicar ese comportamiento (que considero tiene una raiz visceral en nuestras emociones y nuestro subconsciente), voy a ofrecer mi visión en torno al tema porque, honestamente, creo que deberíamos hacer público el proceso, en vez de quedarnos callados.

En esta encuesta realizada en Twitter, la mayoría de los votantes opinan que el factor fundamental es el miedo al robo de la idea, lo cual coincide con lamisma encuesta realizada en mi canal de Telegram. Sin embargo, veamos el fenómeno en más profundidad.

Motivos por los que considero que normalmente no se muestra la creación de una startup

Aunque seguramente existan muchas razones que expliquen por qué los emprendedores crean en secreto, estos son (a priori) los que encontré:

1. Miedo a que te roben la idea

“Carlos, no deberías publicar esa idea, alguien podría robártela”

La primera frase que me dicen varios de mis colegas y amigos cuando les cuento que voy a sacar una idea a la palestra pública. Honestamente, no le veo sentido. Primero: solo yo conozco la idea por completo, y aunque la publique completamente, solo yo tengo el “sazón” y la forma de hacerlo que me caracteriza, es mi forma de hacerlo (que no tiene que ser la mejor, quizás es la peor, pero es mi forma).

Dos personas pueden tener la misma idea. Lo que cuenta es la ejecución de la idea, la forma en que se lleva a cabo. El toque personal, el enfoque, el timing y la visión. El mejor enfoque gana, sea de quien sea.

En este sentido recomiendo leer El libro negro del emprendedor.

2. Miedo a fracasar, o descontinuar el proyecto

¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Fracasar?

Fracasar no es un problema. Querer sostener una idea irrealizable o disfuncional, eso sí es un problema. A veces fracasar es hasta una bendición, por cuanto te permite ver que estabas equivocado y te ayuda a replantearte las cosas.

Quizás el miedo radica en que no queremos fracasar en público. En nuestra cultura se ha satanizado mucho el concepto del fracaso, y todo el mundo quiere que seas exitoso.

Para mí, ser exitoso es levantarse contínuamente.

Si resulta que a mitad de camino te das cuenta de que la idea no era buena, o cambiaste de parecer, o simplemente dejó de funcionar, ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es el miedo escénico? De verdad, no lo comprendo.

3. Es más “cómodo” enfocarse solamente en crear el producto y lanzarlo

Este es, quizás, el argumento que más me podría convencer. Pero resulta que la comodidad no siempre es buena amiga del crecimiento. Si nos quedamos en la zona de comfort, es difícil crecer y descubrir nuevas realidades.

Ahora, si te dedicas solamente a crear un producto y lanzarlo, estás privándote de la posbilidad de tener feedback del público. El público es horriblemente sincero: cuando algo no le gusta, lo dice, y eso está bien para notar los puntos débiles y mejorar. Ni un estudio de mercado, ni de factibilidad, ni ningún instrumento sofisticado sustituye la opinión de tus potenciales consumidores.

Lo peor que te puede pasar (y lo digo con conocimiento de causa, porque me pasó), es lanzar un producto y que luego nadie lo quiera. Puedes perder meses y mucho dinero en “esa gracia”. No lo hagas, no te causes ese dolor innecesario.

4. No se valora lo suficiente la necesidad de una comunidad

Esto tiene mucho que ver con el punto anterior. Hay algo adicional que decir respecto al tema: Si no tienes una comunidad, es difícil avanzar en un mundo altamente competitivo y que quiere la atención de los consumidores.

Cuando les vas mostrando desde el principio el proceso de cómo vas creando tu producto, irás construyendo una tribu fiel al mismo, que tendrá fuertes lazos emocionales con el mismo. Se sentirán parte de la familia, y eso está bien, y es buena idea hacerlo. Además, es una forma de dignificar el trabajo que pasamos los emprendedores, haciendo notar que somos personas como todos los demás.

5. A lo mejor sí se ha valorado la idea, pero da pereza hacerlo

Si resulta que pensaste en esto, y aún así “te da cosa” hacerlo, te da pereza, pues… ¿Qué quieres que te diga? ¡Estás de madre!

Tú te lo pierdes, colega. No hay nada como hacer que los demás formen parte de la construcción de tu obra.

- “Ño, este tipo se pasa”

Finalmente, esto es lo que recomiendo hacer. Lo recomiendo porque lo hago, lo disfruto y me funciona. Así lo hice con CubaPod, así lo hice con ** ***** y así lo estoy haciendo con otras cositas que vienen en camino.

  1. Sal ahí fuera y cuenta tu idea. Deja a un lado el miedo a que te la roben.
  2. Deja el miedo a fracasar o admitir que estabas equivocado respecto a la validez de tu proyecto. Eso te hace más humano, no te hace peor que nadie.
  3. Construye comunidad desde el día cero. De esta forma puedes ir puliendo tu producto junto a tu tribu de potenciales consumidores.
  4. No pienses tanto las cosas, no hay una forma perfecta de hacerlo, simplemente hay que hacerlo.

Así pienso yo, y me interesa saber cómo piensas tú. Cuéntame en los comentarios o contáctame por cualquier vía.

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Publicado originalmente el 4 de diciembre del 2020 en Medium.